Empecé a trabajar en este proyecto el 21/09. La historia de Nik y de Ander me vino a la cabeza durante las vacaciones de verano, y desde entonces no pude quitármelos de ella. Fueron como una explosión. Me acompañaron allí a dónde fuera. Sentía que necesitaba contar su historia, más de lo que he necesitado escribir ninguna nunca.

El recorrido ha sido costoso porque, en el proceso de la escritura y de la corrección, surgen un millón de dudas y un millón de miedos. Pero ha merecido la pena, porque hoy puedo decir que he terminado (15/12) y al leer el manuscrito me doy cuenta de que he contado la historia que quería contar.

Ahora ellos vuelan libres en busca de un hogar que quiera acogerlos. Ojalá que sea pronto.